Resiliencia en la pandemia: la adaptación al cambio.


Durante los últimos meses, a partir del inicio de la pandemia, nuestra vida se ha transformado radicalmente afectando de manera directa nuestras tareas diarias. En lugar de visitar a nuestros amigos o familiares, ahora hacemos reuniones virtuales; ya no podemos salir a comer a algún restaurante, sino que pedimos comida a domicilio. Antes buscábamos salir, compartir, convivir con nuestros seres queridos; ahora estamos en casa. Eso hubiera podido parecernos fácil, pero en realidad ha tenido muchas implicaciones. Entre ellas, ahora tenemos que conjuntar las cuestiones del hogar con las laborales. Imaginamos que, al no necesitar desplazarnos, tendríamos más tiempo, pues ahora podemos pasar de una reunión a otra con un solo clic. Sin embargo, la realidad ha sido completamente otra. Ahora tenemos que equilibrar las cuestiones del hogar con el trabajo, y la línea entre ellas se ha vuelto tan delgada como caminar del escritorio a la cocina.


Y, ¿qué pasa con las personas que nos dedicamos a las artes escénicas, con la forma de producir un espectáculo? En mi caso como productora ejecutiva, mi trabajo se ha extendido de la coordinación que siempre realizaba a incentivar a los artistas para que realicen también esa labor desde su casa y puedan aprender a producir los proyectos que, a través de los medios digitales, han tomado tanta importancia.


Según la Real Academia Española, la resiliencia es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos” y en el caso de esta pandemia, se nos ha puesto a prueba para reinventarnos en todos los sentidos. En el caso de los productores, nos toca aprender a soltar y confiar en los demás miembros del equipo, ya que ahora cada uno se convierte en su propio productor. En el caso de los artistas, ya no basta con cantar, actuar o bailar, ahora es necesario sumar la parte administrativa y de producción, aprender a desarrollar los proyectos, organizar los tiempos de ensayo, sus llamados de maquillaje y vestuario, el tiempo de grabación y todo eso requiere saber hacer una planeación.


Hacer proyectos virtuales parece fácil, pero una simple grabación puede ser tan complicada como producir una ópera completa. Tenemos que administrar nuestros recursos: desde aprender a calendarizar y programar cada paso para que se lleve a cabo, en qué horario puedo hacer la grabación en la que haya menor ruido, - donde no incomode a mis vecinos o a mi familia con sus otras actividades-, el tiempo de maquillarme y peinarme, elegir mi vestuario, etc. A ésto se suman los recursos técnicos que debemos considerar, como el espacio, audio, video, luz, etc., -que no son los mismos para cada caso-, por lo que tienes que hacer magia a distancia para lograr una uniformidad. Este trabajo requiere que cada uno de los miembros desarrolle esa resiliencia y tenga la disposición para crear las mejores condiciones para la producción.


La tecnología se ha vuelto básica en nuestra vida diaria y sobretodo en la laboral. La nueva normalidad te demanda contar con buena iluminación, un buen equipo para grabar en la mayor calidad posible, un buen espacio que se vea bien a cámara y, hasta una buena conexión a internet para subir la información. Es decir, se requiere cuidar cada aspecto de la producción, pues difícilmente se contará con un diseñador de vestuario que nos diga qué ponernos de acuerdo a un concepto, un maquillista que nos haga ver espectaculares, o un diseñador de luz que nos diga dónde pararnos en el escenario. Para este tipo de proyectos, todo recae en lo que nosotros logremos desde nuestra casa con lo que tenemos a la mano.


Ya que tienes todos estos elementos creeríamos que, ¡estamos listos! Pero no sucede así, porque mandas tu propuesta a alguien que te asesora o que está supervisando el proyecto y resulta que hay que hacer una nueva toma, ya sea por cuestiones musicales o técnicas. Así que tienes que volver a producirte con maquillaje, peinado, vestuario, y buscar una vez más las condiciones adecuadas para hacerlo con las correcciones. Probablemente eso implique que tengas que mover ese mueble pesadísimo de la sala, o que tu cuarto se vuelva un estudio de grabación, ¡una vez más...!


De ahí la importancia de saber cuales son las implicaciones de cada proyecto que vaya a realizarse de manera virtual. Necesitamos aprender a planear y organizarnos, ya que para cada cambio se emplea más tiempo y más recursos.


Las producciones ya no serán como antes, ahora todo es virtual y tenemos que aprender a hacerlo de esa manera. Y cuando podamos reunirnos a trabajar con diseñadores, técnicos, staff, asistentes y todo el equipo que hace realidad la magia, ni siquiera ahí serán los proyectos como antes, ya que habrá muchos protocolos de salubridad que deberán seguirse. ¡Y ese es otro gran tema de discusión y reflexión! Estamos en tiempos de cambio y si no logramos adaptarnos a lo que sigue no lograremos estar en las condiciones óptimas para salir adelante en la bien llamada “nueva normalidad”.


Pamela Garduño

Productora ejecutiva

Ciudad de México, a 13 de julio de 2020.

Pamela Garduño

Licenciada en canto por parte de la Escuela Superior de Música, ha sido productora ejecutiva, stage manager y asistente de dirección para montajes de ópera, multidisciplina y espectáculos de gran formato en México, Italia y Estados Unidos. Fue coordinadora escénica del Concurso Internacional de Canto Operalia en 2016 y becada dos años consecutivos en Stagecraft Institute of Las Vegas.

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